10 de julio, 2018 · Mis historias · Comentar ·

Desde que era pequeño

Me encantaba ver trabajar a mi padre en sus maquetas. Desde que puedo recordar lo veo sentado a una pequeña mesa de cocina con sus seguetas, limas y torno casero creando auténticas maravillas con aquellas manos prodigiosas que hubiese querido heredar.

Pacientemente, durante años, iba labrando garruchas y bigotas, enjaretados, mascarones y espejos, botes, regalas y balaustradas, obenques... Y yo, mientras tanto, soñando con hacerme diminuto, surcar los mares en aquellos barcos y enfrentarme en las épicas batallas que me narraba con tanta pasión.

El Victory y el San Felipe han sido mudos testigos de casi todos los acontecimientos de mi vida. Mi egoismo al querer conservarlos conmigo hizo que incumpliese uno de los deseos de mi padre y me obliga a verlos deteriorarse víctimas de la impasible magnitud tiempo que, año tras año, va haciéndoles mella.

Pronto esperan partir de casa a un lugar mejor, en el que todos los que amen los barcos y la historia de la navegación podrán disfrutar de ellos.

_AGU4776
_AGU4744
_AGU4760
_AGU4795
_AGU4796
_AGU4799
_AGU4802
_AGU4811

Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

4 + 2 =
Ver anterior | reciente

Últimas entradas